Vivir con Enfermedades crónicas ¿Cuál es tu papel?

La mayor parte de las personas acaban aceptando como normal aquellos dolores o enfermedades que creen les acompañarán siempre.

Síntomas para los cuales no ven una solución, ya sea porque han visitado a un gran número de especialistas sin obtener ningún resultado o porque el médico en alguna ocasión les dijo que se tendrían que acostumbrar a vivir con su dolor pues... nada se lo quitaría. 

 

Me considero muy afortunada al poder ver en mi consulta que esto no es siempre así. 

 

A título de ejemplo, menciono el caso de un joven con dolores de estómago que exitosamente atendí en mi consulta. Los médicos no encontraban la razón a su malestar ni un tratamiento que resolviera definitivamente el mal que arrastraba desde hacía años. Aunque para el paciente estaba claro; sus dolores eran debidos a las cicatrices abdominales que poseía. 

Después de una primera sesión, donde le traté las adherencias que presentaba en sus cicatrices abdominales, el paciente volvió mostrando una gran mejoría. 

Aquel hecho no me extrañó, ya que es muy habitual en las personas con adherencias en cicatrices que noten un alivio significativo sólo con una sesión. Al paciente tampoco le sorprendió, pues llevaba tiempo manifestando la posible relación entre sus molestias abdominales y las cicatrices que tenía, pero...sí le asombró gratamente que al tratarle esas mismas cicatrices abdominales cedieran por completo las crisis de migraña que sufría desde la adolescencia. 

Si bien este paciente había buscado desesperadamente una solución a sus dolores de abdomen no había hecho lo mismo con su migraña, pues él la aceptaba como normal.

La terapia, que ejerzo en mi consulta, le hizo ver que las enfermedades catalogadas como crónicas en la medicina convencional pueden tener solución, en numerosas ocasiones, si son abordadas de manera diferente, teniendo en cuenta aquello que nos relata el paciente. Pues llega un momento donde la medicina convencional, en determinadas enfermedades o dolencias, no puede ofrecer más a sus pacientes. Oportunidad perfecta para ayudarse de las terapias complementarias, tal como sucede en otros países, Alemania por ejemplo, donde no se dejan de lado estos conocimientos para ponerlos al alcance de sus pacientes. Por desgracia, en nuestro país, no es así.