Vértigo ¿Qué hacer?

Los pacientes con crisis de vértigo no saben qué hacer, se encuentran perdidos ante una situación totalmente invalidante en que, normalmente, sólo hay una cierta mejora estando completamente inmóviles.

Existen diferentes tipos de vértigos: los más conocidos son los llamados vértigos fisiológicos como el que puede ocurrir en los viajes en barco, avión, cuando se utilizan gafas nuevas o el llamado vértigo de las alturas ... pero de estos no trataré hoy. Ni tampoco hablaré del vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), el más frecuente de los vértigos patológicos.

Hoy os hablaré de mi paciente.

Era un viernes, cuando se presentó en la consulta contándome su recorrido después de 18 meses de su primera crisis de vértigo. Acudía por una inestabilidad manifiesta que le impedía llevar una vida normal. Necesitaba puntos de apoyo constantes para mantener la postura y poder caminar. Dependía de la familia para todo. Además, sufría de ansiedad debido a la situación que llevaba arrastrando tanto tiempo, en el hablar se notaba de manera evidente.

En su primera consulta no me proporcionó ningún informe médico, pero sí me aseguró que estaba diagnosticado de Vértigo Posicional paroxística Benigno (VPPB). Explicó haber sufrido durante los primeros 8 meses de crisis mensuales hasta que en una de sus visitas a urgencias un médico otorrinolaringólogo (ORL) le retiró todo el tratamiento farmacológico que llevaba y le enseñó la Maniobra de Epley gracias a la cual cedió, al instante, la crisis que sufría.

Ahora en casa, cuando tenía una nueva crisis, recurría a las maniobras de reposición canalicular (Maniobra de Epley), que le habían enseñado, deteniendo al momento el episodio de vértigo, pero ... la inestabilidad seguía presente, las 24 horas del día, desde su primera crisis de vértigo hacía 1 año y medio.

Ante esta situación me dispongo a interrogarlo para realizar una historia de vida al detalle, pese a no disponer de informes médicos. Al menos me tranquilizó saber que actualmente seguía visitándose por un médico especialista en ORL que, según el, le había hecho todo tipo de pruebas.

En nuestro primer contacto me llamó la atención su historial reciente odontológico de bruxismo y ruptura de varias piezas dentales, además de sus episodios de Artritis reumatoide en la infancia que cedieron tras la extirpación de las amígdalas. Motivo por el cual actué principalmente a nivel de la boca, pero descuidándome de pincharle las cicatrices amigdalares. 

En nuestro segundo encuentro, explicó que no había notado ningún efecto en su inestabilidad, pero ... ¡estaba contento! Se encontraba menos ansiosa durante el día e inquieto por la noche. Al hablar con el se evidenciaba un cambio en su diálogo, más pausado, sin ser repetitivo como en la primera sesión. Sentí que tenía que dedicarle más tiempo para enseñarle técnicas respiratorias de relajación y así lo hice. También le practico la Terapia Neural, esta vez, a nivel del plexo ginecológico, descuidándome pinchar de nuevo las cicatrices de la extirpación de las amígdalas. ¿Quizás todavía no era el momento?

A los 3 días recibido una llamada telefónica del paciente contándome que ha estado 24 horas seguidas sin inestabilidad e incluso ha pintado unas vigas de su masía. Le había comentado que sería conveniente no realizar este tipo de trabajos hasta que no se encontrara mejor. Me alegro muchísimo por el. También me relata estar realizando las respiraciones que le enseñé, además de usarlas cuando se nota que va a empezar una crisis logrando así controlar la situación.

En la 3ª visita declara tener una inestabilidad menos intensa e incluso con episodios diarios sin inestabilidad. ¡No se lo puede creer! Pero eso no es todo, ha dejado de sufrir crisis de angustia y ha pasado de dormir 4-5h despertándose varias veces por la noche a permanecer dormida 7 horas seguidas desvelándose sólo una vez. Sigue pintando paredes de casa desde la última visita e incluso ha podido ir al trabajo.

Explica que durante unos días ha tenido la sensación de sufrir faringitis sin llegar a enfermar.

Esta vez no me olvido de Pinchar las cicatrices de la amigdalectomía, ¡es lo primero que hago! y repito plexo ginecológico. Por último, me dice que hace 3 días que estaba en Bilbao visitándose por ORL expertos en vértigo para pedir una segunda opinión. Estos confirmaron el diagnóstico de VPPB, a la vez que le dieron pautas de ejercicios de rehabilitación vestibular para casa. Al parecer no estaba realizando una rehabilitación vestibular con su otorrino de referencia. Aporta la nistagmografía.

En nuestra 4ª encuentro me explicó que ahora lo normal es estar sin inestabilidad, sólo algún día puntualmente presentaba 10 minutos de inestabilidad. Su ansiedad es muy leve y continúa durmiendo 7 horas. Esta vez, junto con la Terapia Neural, ha realizado rehabilitación vestibular y 2 sesiones de Reiki, con las que manifestó un gran bienestar durante la sesión. Repito punción amigdalar y plexo ginecológico.

A los 9 días hablamos por teléfono. ¡!!No ha vuelto a tener inestabilidad !!!, no se encuentra ansioso, recurre a las técnicas respiratorias en momentos de mucho trabajo ya que le ayudan mucho y sigue durmiendo 7 horas seguidas. Ha dejado el Reiki, pero sigue con los ejercicios de rehabilitación vestibular.

Coge el alta.

Quisiera finalizar haciendo una puntualización en el caso que hoy nos ocupamos, ya sea por la situación de estrés vivida por el paciente en sus crisis vertiginosas o por la incorrecta información recibida ... no sé los motivos exactos que tuvieron lugar... éste no podría beneficiarse de un seguimiento o control evolutivo correcto. 

En el VPPB son más efectivas las maniobras de reposición canalicular que el empleo de fármacos. Incluso, en la fase aguda de cualquier otro tipo de vértigo, se recomiendan dichas maniobras, pudiendo utilizar medicamentos antivertiginosos sólo cuando la crisis es muy intensa. El tratamiento es sintomático, debe ser breve. Sólo busca que el paciente se movilice lo antes posible, ya que después de sufrir una crisis vertiginosa, existe el riesgo de tener nuevos episodios debido a la descompensación vestibular que puede quedar en el oído. Motivo por el cual, pasada la fase aguda (normalmente hacia el tercer día), será esencial iniciar un programa de ejercicios vestibulares (Maniobra de Brandt-Daroff, Ejercicios X1 X2, ...). Estas maniobras se podrán realizar en casa con el objetivo de impedir o disminuir la intensidad de nuevas crisis e incluso evitar la aparición de un vértigo posterior de tipo fóbico (es aquel tipo de vértigo desencadenado por la propia angustia del paciente). Situación en la que se encontraba mi paciente, por ello no sólo fueron importantes los ejercicios vestibulares sino también tratar su estrés, dedicándole tiempo y atención. Empatizar con él. 

Aunque la mayoría de los pacientes podrán ser tratados en Atención primaria, existen situaciones donde es necesario recurrir al médico especialista (otorrinolaringológicos) para obtener un diagnóstico exacto y unas pautas específicas a seguir.